Un reflejo en el estanque
Bobi el ciervo llega al estanque mágico. Tiene unos cuernos enormes y dorados. Sus cuernos brillan mucho: ¡chis, chis! A Bobi le gusta presumir. «¡Miren mis cuernos grandes!», dice Bobi contento. Las ranitas aplauden alegres. Las libélulas dan vueltas. Bobi camina hacia el agua. El estanque tiene musgo verde y helechos suaves. Las cañas tiemblan con la brisa fresca: ¡chist, chist! Bobi mira hacia abajo. ¡Oh, vaya sorpresa! Ve su reflejo en el agua clara. Sus cuernos son gigantescos y brillantes. Pero sus cuatro patas son muy finas. Parecen cuatro ramitas delgadas de madera. «¡Ay, no!», suspira Bobi. Sus orejitas caen tristes: ¡chof! Sus patitas flacas tiemblan un poco: ¡ñic, ñic! Bobi no quiere patas de palito.
Botas de barro
Bobi quiere patas grandes y gorditas. ¡Patas fuertes como troncos de roble! Bobi mete sus pezuñas en el barro blando: ¡chop, chop! El barro huele a flores dulces. Bobi pega hojas verdes alrededor de sus patitas: ¡plas, plas! «¡Mírame ahora!», canta Bobi dando brincos. Ahora sus patas parecen dos globos redondos y divertidos. Camina despacito: ¡bum, bum! Pero las hojas pesan demasiado. Pesan como piedras gordas. Las patitas de Bobi no pueden avanzar. Da pasos muy torpes y pegajosos: ¡chof, chof! Bobi tropieza con una flor amarilla. ¡Cataplum! Bobi cae sentado en el musgo suave. El barro salpica por el aire: ¡chisss! Sus patitas vuelven a quedar flaquitas y limpitas.
El enredo en las ramas
Pipo la rana mágica lanza burbujas brillantes al aire: ¡pop, pop! Bobi quiere atrapar las burbujas con sus grandes cuernos. Da un paso hacia adelante. ¡Uy! Sus cuernos dorados se enganchan en una enredadera baja. Quedan atrapados entre lianas suaves y flores azules. Bobi tira hacia atrás con fuerza: ¡ñic! No puede moverse. Sus cuernos grandes no pasan por las ramas. «¡Socorro, no puedo salir!», pide Bobi con ojos redondos. Pipo croa preocupado: ¡croac, croac! Bobi mira sus patitas delgadas en el suelo. Sus patas son muy ágiles y flexibles. Bobi dobla sus rodillas: ¡boing! Empuja la tierra con sus patitas de palito. Son ligeras como muelles mágicos: ¡fiu! Bobi da un salto muy alto hacia el cielo.
¡Patitas fantásticas!
¡Zas! Los cuernos dorados se sueltan de las lianas verdes. Bobi vuela por el aire como una pluma ligera. Aterriza de puntillas sobre el musgo suave: ¡tip, tap! Bobi no se tambalea nada. Sus patitas delgadas lo sostienen a la perfección. «¡Mira qué salto tan alto!», grita Bobi entusiasmado. Bobi corre en círculos rápidos: ¡zoom, zoom! Sus patitas flacas son veloces y muy ágiles. Hace piruetas graciosas entre los helechos: ¡taca, taca! La ranita Pipo aplaude alegre con sus manitas: ¡plas, plas! Bobi vuelve a mirar su reflejo en el agua clara. Admira sus cuernos relucientes. Pero ahora también ama sus cuatro patitas finas. «¡Mis cuernos son hermosos!», canta Bobi dando brincos felices. «¡Y mis patas son fantásticas para correr!». Los dos amigos bailan contentos bajo el sol.
