Los cuernos brillantes de Tito
Tito es un ciervo muy presumido. Camina cerca del agua fresca. En la orilla hay musgo verde. También hay helechos suaves. Tito mira su reflejo en el agua. Lleva unos cuernos grandes y dorados. Brillan como el sol brillante. "¡Miren arriba!", canta Tito muy contento. "¡Mis cuernos tocan el cielo!". Tito mueve la cabeza con orgullo. ¡Plas, plas! Hace sonar sus pezuñas en el barro. Pero el agua se mueve despacio. Las ondas bajan hasta el fondo. Tito mira más abajo en el estanque. De pronto, Tito ve algo raro. Ve sus cuatro patas delgadas. Parecen ramitas secas de árbol. Son muy flacas y largas. "¡Oh, no!", dice Tito con tristeza. "¡Qué patas tan feas!". Entonces, una rana verde salta sobre una hoja.
El escondite en el barro
La rana Lola salta muy alto. "¡Croac, croac!", dice la rana alegre. Pero Tito agacha las orejas. No quiere mirar sus patitas. "Mis patas son palitos flojos", lloriquea Tito. Tito mete las patas en el barro. Quiere tapar sus patas flacas. ¡Chof, chof! El barro marrón hace ruido. El barro cubre sus cuatro pezuñas. Tito sonríe otra vez al espejo. Ahora no ve sus patitas flacas. "¡Mucho mejor!", dice Tito contento. Los cuernos siguen brillando arriba. Pero el barro está muy pegajoso. Tito intenta levantar una pata. ¡Ñic, ñic! La pata no sale. Tito intenta mover otra pata. ¡Ñic, ñic! Esa pata tampoco sale. Tito está totalmente atrapado. No puede dar ni un paso. En ese momento, una mariposa azul vuela hacia la orilla.
El gran salto de Tito
La mariposa hace cosquillas a Tito. Tito estornuda muy fuerte: "¡Achís!". La rana Lola se ríe mucho. "¡Croac, croac!", salta Lola contenta. "¡Usa tus patas largas!", grita Lola. Tito mira sus patitas delgadas. Son flacas pero muy elásticas. Tito dobla las cuatro rodillas. Aprieta la tripita con fuerza. Toma aire por la nariz: ¡Fuuu! "¡Uno, dos y tres!", cuenta Lola. Tito empuja el suelo húmedo. ¡Boing, boing! Las patas flacas se doblan como muelles. ¡Zas! Tito sale del barro volando. Salta por encima del musgo verde. Vuela sobre los helechos grandes. Sus cuernos dorados brillan al sol. Sus patas largas vuelan en el aire. Tito cae suavemente sobre la hierba tierna. ¡Tup, tup! Tito mira abajo muy asombrado.
Un baile de patitas felices
Tito aterriza con un salto suave. ¡Plop! La hierba huele muy rico. Tito mueve sus cuatro patitas. ¡Tap, tap, tap! Hacen un sonido muy divertido. "¡Mis patas son muelles mágicos!", exclama Tito. Lola salta a su lado. "¡Croac! ¡Tus patas saben bailar!". Tito vuelve a mirar el agua. El estanque está muy calmado. Las cañas se mecen despacio. Tito ve sus cuernos grandes y brillantes. Y también ve sus patitas flacas. Ahora le gustan mucho las dos cosas. Tito sacude la colita blanca. Da un saltito hacia la derecha. Da otro saltito hacia la izquierda. ¡Boing, boing! Lola y Tito bailan juntos sobre el musgo. Las patitas de Tito son las más rápidas del bosque entero.
